“Con el tiempo, el futbol te devuelve con alegrías todo el amor y el sacrificio que le diste”.

Rosario lo vio nacer, Banfield debutar y hoy Luque, en Paraguay lo disfruta. Él es Guido Di Vanni, actual centro delantero de Sportivo Luqueño, quien rompe redes en Paraguay y nos cuenta su vida, y sobre todo su paso por la hermosa Bulgaria.

Horas y horas de fútbol sin importar donde se jugara. En el club de barrio; en el potrero; en la escuela; en la calle, teniendo que frenar la pelota cada vez que alguien gritaba “auto”, o hasta en la vereda, usando algún árbol y la pared para delimitar donde valía el gol. Historia repetida en la juventud nacida a finales de los ochenta, sea cual sea la ciudad.

Rosario vio nacer a uno de ellos. Su nombre, Guido, su apellido Di Vanni y su actual profesión es la de delantero en el fútbol profesional de Paraguay. Ese sueño, que se gestó en las calles de su ciudad natal, pudo hacerse realidad. “Desde muy chico ya jugaba al fútbol, estaba todo el día pateando la pelota, fue un sueño llegar a debutar y poder seguir con el fútbol como trabajo”, cuenta desde su hogar en Luque, donde vive desde hace algunas semanas.

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Formado en las inferiores de Banfield, Di Vanni debutó en primera de la mano de Jorge Burruchaga. Para ser exactos, esa primera aparición fue en el Clausura 2008, cuando en la cuarta fecha, Arsenal derrotó como visitante al “Taladro” por 1-3. Allí permaneció hasta el 2010, con la obtención del Apertura 2009, ya con Julio Cesar Falcioni en el banco y con varios partidos en cancha gracias a la participación del equipo en la Copa Libertadores.

Tras su salida de Banfield, el delantero tuvo pasos fugaces y a préstamo por Gimnasia de Jujuy y Ferrocarril Oeste, hasta que llegó la oportunidad de pegar el salto internacional. Su nuevo destino: Sportivo Luqueño del vecino Paraguay. El arribo a la institución de Luque no fue sencillo, la premisa fundamental era mantener la categoría, algo que se pudo conseguir gracias al aporte goleador del rosarino, quien con mucho esfuerzo consiguió marcar 10 goles.

Esas buenas actuaciones le abrieron las puertas en otro equipo del mismo país, Guaraní, donde estuvo un año y obtuvo el subcampeonato del torneo paraguayo y participó en encuentros de Copa Sudamericana por primera vez en su carrera.

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Sin embargo, y por falta de continuidad, Guido buscaba alguna alternativa para poder sumar minutos y apareció una propuesta bastante tentadora de Europa. “En 2013 no tuve continuidad y a principios del 2014 se dió la oportunidad de ir ahí por seis meses a préstamo y me decidí a irme”. Cuando dice “ahí” se refiere a Bulgaria, un país poco conocido en el ambiente futbolístico, al que Di Vanni llego gracias a unos empresarios.

Esos mismos emprendedores habían jugado una importante movida un año atrás, justo antes de que el delantero firmara por 4 años con Guaraní. “Estando acá en Paraguay esta misma gente, que es de Portugal, me había ofrecido en el 2012 ir al CSKA Sofía pero en ese momento no me dejaron salir”. Así, y con la confirmación de su nuevo club, el rosarino partió rumbo al sureste europeo, donde buscaba dejar marcado su nombre en los seis meses que tenia.

Sofía, una de las capitales más antiguas de Europa, le abrió sus puertas a este santafesino que llegaba en busca de gloria. “Es una ciudad muy linda, antigua y tranquila”, explica el joven que estuvo viviendo allí desde principio de año hasta hace un mes aproximadamente, cuando regreso a Paraguay para volver a formar parte del Sportivo Luqueño.

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Una cultura tan diferente a la nuestra tiene su pro y su contra, y una de esas desventajas fué el idioma. “Mi único problema allá era el idioma. El búlgaro es bastante difícil” rememora el joven 26 años, que agradece el haber tenido “un compañero que hablaba español” y que terminó ayudándolo.

En su estadía en el CSKA Sofía, Di Vanni redondeo buenas actuaciones, aunque algo  fundamental, para un jugador en su posición, se hizo desear. “En lo futbolístico no se dio de poder meter goles pero jugué bastante”, comenta el hombre, que ya anotó un tanto desde su vuelta al “Kure”.

Llega el momento de hablar del futuro y Guido saca el amor por su ciudad a relucir. “Me gustaría volver a Argentina para jugar en algún equipo de Rosario y terminar ahí”, explica alguien que abandonó su ciudad de chico para poder triunfar en el complicado mundo del futbol. Pero además, asegura que ese no es solo su sueño, sino también el de “todos los rosarinos que juegan al fútbol” y que esperan poder ponerse la camiseta de “alguno de los dos equipos más grandes de la ciudad”.

También se nota el amor por su familia, y la distancia, muchas veces resulta complicada. “El tema de la familia se siente. Allá uno está solo y muchas veces quisiera estar en mi ciudad con ellos, con mis amigos, con mi gente”, tira al pasar. Sin embargo sabe, como todos en este ambiente que el fútbol es así y asegura “tener muy en claro que las cosas son así”.

Por último, el delantero deja un mensaje para las generaciones que están llegando a la edad de debutar y que sueñan con ser alguien en el mundo del fútbol. “Si realmente uno quiere jugar, a veces hay que dejar muchas cosas de lado y sacrificarse para estar ahí. Con el tiempo, el futbol te devuelve con alegrías todo el amor y el sacrificio que le diste”.

 

 

 

 

 

 

 

 

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