La dura tarea de cumplir un sueño

¿Qué cosas llega uno a hacer para perseguir un sueño? Aldo Arce hizo de todo desde que viajó a Europa con 17 años buscando ser futbolista. Estuvo preso, usurpó un hotel vacío, robó comida, durmió en estaciones de tren y buscó varios trabajos para poder mantenerse económicamente. Hoy, con 21 años, este mediocampista se destaca en el ascenso de España, buscando crecer cada día mas.

El sueño de llegar a jugar en la elite del fútbol mundial es un anhelo compartido por millones y millones de chicos alrededor del mundo. Sin embargo, son unos pocos los que tienen la suerte, la perseverancia y el respaldo de una familia, que termina siendo determinante a la hora de afrontar los desafíos y de poder llegar a hacer del fútbol su manera de vivir. El caso de Aldo Nicolas Arce es uno de esos claros ejemplos de que, con pasión, con voluntad, y sobre todo con el apoyo de los seres queridos en los momentos más duros, la cosa puede terminar de la mejor manera.

Aldo nació en Reconquista, provincia de Santa Fe, pero desde muy chico se crió en Avellaneda, una pequeña ciudad vecina, de aproximadamente 26.000 habitantes. Allí fue donde, a sus cinco años,  comenzó a meterse en el mundo de la “redonda”, por influencia de “un vecino un poco más grande, que jugaba en un club de la ciudad”. “Como todos los pequeños, lo que vemos lo queremos”, cuenta sobre su primer y gran capricho.

11251415_1051183541562976_573566075_n

Así fue como, una calurosa tarde de verano, cuando el milenio estaba por cambiar, y algunos anunciaban el fin de los tiempos,  ingresó al Club Barrio Norte, una de las instituciones de su pueblo, donde permanecería durante los siguientes seis años de su corta vida. “Comencé sin saber donde quería jugar, en qué posición,  y pase por todos los puestos,  incluido el de arquero, hasta llegar a ser el delantero centro del equipo”, relata el hoy mediocampista central, o como se lo conoce en España, su nuevo hogar, medio centro.

Pero esos primeros pasos no fueron para nada fáciles, ya que la pasión de la familia, y sobre todo del padre, venia por un lado completamente opuesto al mundo de la pelota. “En mi familia, quitando a mi hermana, no hay quien no sepa tocar un instrumento musical; y yo siendo el más chico de cuatro hermanos, no iba a seguir el camino de mi padre. Él me compraba instrumentos y me mandaba a aprender a tocarlos, pero a la semana lo dejaba”, explica el joven de 21 años, que continua recordando sobre aquellos viejos tiempos: “Cuando le dije que quería ir a futbol me puso solo esa mirada que ponen los padres y ya sabemos que es un no rotundo,  entonces a escondidas de él, me llevo mi madre, después de tanto llanto”. Así, a escondidas, fue como Arce disputó su primer encuentro, el cual incluyó un gol que quedará en su memoria para siempre. “Jugué con los botines de un amigo y me quedaban 4 números grandes, así que los rellené con algodón. Lo gracioso fue que cuando metí  un gol, el arquero no quiso quedarse bajo los 3 palos y se quitó porque el botín venía dando vueltas atrás de la pelota”, rememora entre risas. Sin embargo, el tiempo demostraría que su mayor aliado y compañero para lograr llegar a forjar la vida que actualmente lleva, seria la persona que en un principio se negaba a aceptar su nueva vocación.

230408_160516450764209_1869359734_n

El comienzo del año 2010 lo tenía a Aldo preparándose para jugar toda la temporada en Tiro Federal de Rosario, cuando apareció un representante que lo convenció de pedir el pase en libertad para poder ser fichado por un club de España. Pero aquellas promesas quedaron en la nada, ya que tras realizar todos los trámites, no volvieron a saber de él. Casi un año paso hasta que volvieron a tener noticias de aquel personaje que había jugado con las esperanzas de la joven promesa. “El domingo 31 de enero del 2011 apareció en mi casa de Rosario, donde ya vivía con mi hermana y mis padres. Yo estaba sin club y muy mal anímicamente por toda la situación, cuando este señor me propone ir a Buenos Aires a probarme en Ferrocarril Oeste”, recuerda sobre aquella situación.

Dos días después de haber llegado al club de Caballito ya había sido fichado para disputar los torneos de categorías inferiores, pero a mitad de año nuevamente aparecieron las versiones del interés de varios clubes españoles en llevarlo, traídas por el mismo hombre que anteriormente había jugado con las ilusiones del futbolista. “Mi padre trabajó muy duro, y aunque no me enteré nada hasta un mes después, consiguió el dinero para que viajemos los dos a España a cumplir mi sueño”, explica Arce

10436253_923451657685721_3308932725843822221_n

Sin embargo, nuevamente las expectativas generadas por Hugo Yamaha, fueron un espejismo de la realidad que le esperaba a Aldo y su padre al arribar al “Viejo Continente”. “Cuando llegamos a Madrid no había nadie esperándonos”, dice nuestro entrevistado. Ahí fue cuando apareció en su máximo esplendor la figura de Aldo Fermín, el papá del futbolista, quien “gracias a la calle y la experiencia”, y muy a pesar del poco dinero con el que contaban, logro que pudieran trasladarse hasta Alicante, donde Aldo hijo realizó pruebas en el Hércules, aunque con poca suerte.

La situación era completamente desfavorable. País extraño, sin dinero y con la bronca de no poder conseguir demostrar las habilidades que lo habían llevado a realizar esta gran travesía, pero fue la solidaridad de sus compatriotas la que los ayudó a superar esos duros momentos. “Mi padre entró a laburar con la música en un bar argentino, para poder comer, mientras el cantaba yo entrenaba”, detalla. Fue precisamente gracias al cocinero del restaurante que conocieron a Lars Funes, el entrenador argentino, amigo de Claudio Paul Caniggia, quien ayudó a Arce hijo a firmar con el Atlético Marbella, donde jugó en juveniles y preferentes.

Los malos momentos parecían terminar, pero habría algunos nuevos reveces que le darían más valor para continuar. “Estuve un año jugando en el Marbella sin papeles, hasta que me cambiaron al Alcalá de Henares, donde mi situación continuaba. Seis meses llevaba en mi nuevo club cuando, en unas vacaciones me detuvo la policía y me quisieron expulsar del país. Fue el jefe de policía quien me explicó que si me iba por mi cuenta no me prohibirían el ingreso a Europa por cinco años”, cuenta Aldo, quien pudo volver a Argentina “gracias a que unos amigos ayudaron a pagar el pasaje de regreso”

539332_296919117043638_1426447515_n

Parecía que el destino no estaba de su lado, pero fue la perseverancia la que termino ayudándolo a salir a flote. “Lo primero que le dije a mi papa cuando volví de España fue: yo te ayudo a trabajar pero ayudame a pagarme otro billete de vuelta q mi sueño esta allá”, explica Arce. Tres meses después, y con la visa en mano, el mediocampista estaba embarcando nuevamente hacia Europa, esta vez su destino era Italia, donde tenía la difícil misión de conseguir el pasaporte comunitario. “El primer mes fue muy lindo, éramos cuatro argentinos y teníamos dinero, pero ya al segundo, cuando nos dividimos en dos grupos, la cosa se complicó”, continua.

Fue esa la etapa más controvertida de toda esta su historia, cuando viviendo en Bellaria Igea Marina, una ciudad de la Provincia de Rimini, debieron utilizar algunos artilugios para poder sobrevivir. “Como no teníamos dinero usurpamos un hotel, que estaba vacío durante el invierno, y robábamos de la cocina comida enlatada o incluso arroz. La dueña iba cada tanto y nosotros nos escondíamos como podíamos para que no nos descubrieran”, relata. Tras algún tiempo, junto con su compañero decidieron ir a Roma, ya con el pasaporte italiano en mano, y, luego de algunos días durmiendo en la estación de tren, llego un mensaje que le cambiaria la vida. “Me escribió un representante para jugar en el Treviso”, detalla. Ahí fue cuando comenzó a afianzarse de a poco en el ascenso del futbol europeo. Luego serian el Ostuni italiano, la revancha en el Alcalá, para luego pasar a la UD. Extremadura, donde ficho a principio de la temporada 14/15. Su último club fue el Atlético San Jose Promesas, al cual arribó en noviembre del año pasado, y en el cual completó la temporada, consiguiendo el objetivo de mantenerse en el Grupo 14 de la Tercera División de España,  pero quedará libre en los próximos días, teniendo que buscar un nuevo destino para su carrera.

10170818_303217286494124_727107699_n

Hoy, tras haber aprendido la lección Arce comenta que “no tiene nada firmado con ningún representante”, aunque cuenta con el asesoramiento de Daniel Muñoz Bautista y Tonin Lozano, dos personas en las que deposita mucha confianza y a quienes considera como grandes amigos. Además de agradecer a Lars y Caniggia, quienes fueron sus mentores dentro del futbol de Marbella, el joven de 21 años destaca a Pancho,  Gustavo,  Lucho,  Cuky,   Martin,  Claudia, Omar,  Cacho Monsalve y muchos más, quienes lo cobijaron en sus casa y lo alimentaron cuando la situación no era la mejor.

Toda la experiencia vivida en estos varios años fuera del país ayudaron al pequeño “Aldito”, como es conocido, a madurar y crecer muchísimo. “La verdad no me costó mucho adaptarme, poco a poco fui conociendo más argentinos en Marbella que españoles, me rodee de ellos. Para todos soy “el Aldito” que había llegado con 17 años, recién  salido del cascarón”, explica sobre el apoyo con el que conto en sus primeros momentos en el exterior. Además cuenta que debió conseguir algunos trabajos para poder sobrevivir en el día a día. “Gracias a varios laburitos q conseguí, poco a poco me hice de una rutina diaria muy completa. Ayudante en una inmobiliaria,  dando una mano de vez en cuando en una pizzería,  entrenando nenes de 4 a 12 años y cosas así. Me fui sintiendo como en casa, sin dejar de lado mi sueño, el futbol”.

11188330_945726408791579_2083715680704846213_n

A la hora de las comparaciones, el mediocampista realiza un paralelismo entre el futbol de su tierra natal y su lugar adoptivo: “El futbol argentino es muy competitivo, a nivel individual todos quieren ser los mejores y llegar a primera, es mucho más aguerrido, mas fuerte, mas difícil. En cambio acá los chicos no se vuelcan tanto a este deporte, toman como una fantasía de niños el llegar a primera. Sin embargo hay grandes jugadores que elevan el alto nivel de competencia”.

El ascenso en España tiene sus bases en los equipos que representan a los pueblos, es por eso que los jugadores conviven a diario con los hinchas. “Acá los hinchas viven el futbol y meten mucha presión, eso no es fácil, ya que te los encontras en el pueblo a diario”, explica sobre el fanatismo que se genera por la participación, mientras remarca la difícil misión que genera enfrentar a jugadores de experiencia que están terminando sus carreras y que conocen todas las mañas dentro del mundo del futbol.

10405596_1389875647942121_1374740534501700299_n

En lo que a los entrenamientos se refiere, el mediocampista, que se describe como un jugador metedor, “que traba con la cabeza sin dudarlo”, cuenta que hay estilos diferentes entre España e Italia, pero que en general la mayoría de los trabajos son con balón. “En España la parte física se reduce a hacer todos los trabajos físicos con pelota y no dejamos la cancha para ir al gimnasio. Italia es un poco más parecido a Argentina, aunque también se están adaptando al tipo de entrenamiento más moderno”, cuenta.

La mayor parte de la intimidad de un equipo se lleva a cabo en el vestuario donde para Aldo es “como una casa en la que estamos veinte hermanos”. Allí, “como en toda familia hay discusiones y alegrías”, pero las costumbres parecen ser similares en todas las partes del mundo, sin importar la variedad de nacionalidad que se encuentren. “En Italia los que más bromeábamos éramos yo y un albanes, mientras que en España me tocaron equipos con compañeros jóvenes donde la música y las risas son infaltables”, explica el santafesino.

532547_364299416972274_721651277_n

Otra de las cosas fundamentales para el grupo es la mano del entrenador, Arce dice haber tenido estilos distintos y bien marcados. “Tuve entrenadores como De Maria en Treviso y Luciano Bruni en Ostuni, que eran un poco distantes, pero que sabían manejar el vestuario porque habían sido grandes futbolistas, hablaban con una seriedad que no volaba ni una mosca. En cambio en España los técnicos que me tocaron a mí se involucran mas con el jugador, entrando por el lado de la confianza y la motivación, podes charlar tranquilamente con ellos”, explica.

Tres años es lo que lleva Aldo sin regresar a su querida Argentina, y de estar lejos de su gente, persiguiendo un sueño que de a poco se va haciendo realidad. “Lo que más extraño de todo es el abrazo de Olga, mi vieja y sus comidas”, destaca, mientras le suma cosas tan simples como “los viajes con el club, la canchita del barrio y los sandwichitos de miga” a la lista. Mientras espera poder pegarse una vuelta por su Avellaneda querida, el volante admite argentinizar al máximo las cosas de la vida diaria, gracias  a contar con un “equipo de mate, dulce de leche y otras cosas para no extrañar tanto”. “Me falta una parrilla para hacer asados en cada casa a la que voy y que tengan alfajores para poder estar completo”, expresa.

También te podría gustar...

Pin It on Pinterest

¡Compártelo!

Compartí este artículo con tus amigos.