Globo chino

La historia de un profesor de educación física argentino, la pasión por el club del cual es hincha fanático y cómo hizo para que trascienda las fronteras de su país natal y se traslade a China. Esta es la historia de Guido Laveglia, ante todo hincha de Huracán.

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“Tengo 26 años y estudié el profesorado de educación física. Toda mi vida jugué al fútbol y amo el fútbol, pero nunca tuve la suerte de llegar al profesionalismo. Siempre fui amateur”, cuenta Guido sin siquiera un dejo de melancolía. No fue su intención quizás llegar a jugar en Primera sino desarrollar su carrera y viajar por todo el mundo.
“Me encanta viajar por el mundo conociendo diferentes países, diferentes culturas y gente”. 
Muchos de los jóvenes de entre 20 y 30 años añoran tener la oportunidad de desarrollarse profesionalmente en el exterior. Guido lo logró en base a su esfuerzo diario, tanto económico como de horas de estudio. Así fue como llegó a la ciudad de Korla, en la provincia de Xinjiang.
“El año pasado buscando viajar a otro país a probar suerte me salió la propuesta de un proyecto en China para dar clases de fútbol y capacitaciones en una escuela durante 10 meses”.
“Fue una oportunidad única y no lo dudé. Concocer un país tan grande como éste y de trabajar con lo que más me gusta que es el fútbol es un sueño hecho realidad”.
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El fútbol en Asia siempre está en pleno desarrollo. Los países que integran el continente basan la enseñanza del deporte en las escuelas, desde nivel primario y con proyectos de entrenamientos en chicos desde los 6 años.
“Acá en China, como todos saben el nivel de fútbol es muy pobre, ya que a la mayoría le gusta el basquet, pero a aquellos a los que les gusta el fútbol de verdad lo sienten y les apasiona, a pesar del escaso nivel de juego”.
En Korla, noroeste de China, Guido cuenta que trabaja con otro profesor argentino, Nahuel Spósito, y que en total en suman 10 compatriotas que entrenan chicos en colegios de otras ciudades. Allí dirige al equipo escolar del nivel primario y secundario de la Huashan Middle School. A cargo de chicos de edades que van de 11 a 14 y de 15 a 17, Guido se muestra orgulloso de su labor y de cómo va logrando perfeccionar el físico y la técnica de los jóvenes.
“En mayo tuvimos una competencia en la ciudad de Shiheze con otros colegios de distintas ciudades. La competencia duró una semana. Fue una buena experiencia para comparar el juego de los chicos con los de otros colegios y así medir sus niveles”.
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¿Y Huracán que tiene que ver con esta historia? Guido nos lo contó en detalle:
“Yo llegué a esta ciudad en noviembre de 2015. Para ese entonces Huracán jugaba la final de la Copa Sudamericana y yo, como cualquier hincha argentino y de Huracán me visto cotidianamente con la ropa del equipo, llevo mi bandera del Globo a todas partes y los partidos los sigo a través de Internet en mi notebook en la oficina del colegio, en plena madrugada de trabajo… por la diferencia horaria.
En un principio, acá en China me miraban raro, no entendían mi pasión pero poco a poco se dieron cuenta de que mi vida giraba en torno a Huracán. Así fui haciendo conocido al equipo acá”. 
“Mis alumnos me empezaron a preguntar sobre el fútbol argentino, querían saber cómo se vivía 
y yo les contestaba que en mi país el fútbol está por encima de un montón de cosas, incluso de la familia y los amigos. Que se vive con una pasión desenfrenada”.
De esta manera, Guido les transmitió a sus alumnos chinos todo su fanatismo:
“Para el mes de junio nos avisaron que íbamos a disputar esa competencia que te conté antes, entonces se me ocurrió, ya que los chicos no tenían uniformes, mandar a comprar 50 conjuntos deportivos con los colores de Huracán y les hice estampar el globo y el nombre del colegio. 
Previamente, Guido le consultó al director de la escuela que inmediatamente aceptó a pesar de no entender demasiado de qué se trataba la cosa.
“La idea era que todos mis alumnos tengan su camiseta de Huracán, así como tienen la del Barcelona o la del Real Madrid”. Y así fue.  30 uniformes fueron confeccionados para los chicos y 20 para el equipo de profesores del colegio que también solemos jugar partidos semanales contra otros equipos.
“Es un orgullo para mi hoy en día, cruzarme con los chicos en el colegio o en la calle y verlos que llevan puesta una camiseta de Huracán. Es algo impagable para mi”.
Para cerrar, Guido expresó una frase que resume su amor por los colores del Globo:
“NO ME IMPORTA QUE EL MUNDO CONOZCA A GUIDO LAVEGLIA, ME IMPORTA QUE EL MUNDO CONOZCA A HURACÁN”

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