La aventura de Gustavo Oberman en la India

Convertirse en un futbolista argentino en el exterior no es fácil. Es aventurarse a lo desconocido, es llenarse de dudas, es una apuesta, y mucho más si el destino es poco convencional o exótico tanto en términos futbolísticos como sociales o culturales. El protagonista de hoy es Gustavo Oberman que como corolario de su extensa carrera partió a la India para jugar en el Pune City y tuvo la gran idea de escribir un diario de viaje contando sus experiencias. Acá va la primera parte.

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Desde el momento en que llega una propuesta como esta se valoran muchas cosas. Aunque la mayoría de la gente cree que los futbolistas solo pensamos en PESOS, DÓLARES Y EUROS, antes tenemos que plantearnos muchas cosas. ¿Me voy sólo o con mi familia? ¿Es una liga buena o mala para mi carrera? ¿Por cuánto tiempo? y tantas cuestiones mas. Cuando fui resolviendo todas estas situaciones, decidí comenzar esta aventura.

Esta será la primera vez del ex delantero de Argentinos Juniors, River, entre otros equipos, en un país tan lejano a su cultura de origen. Por la motivo, suponemos que no fueron días fáciles para Oberman el día que recibió la propuesta: “Lo primero y más difícil fue contarle a mis hijos, cuenta Gustavo. “Creer que estaba todo bien, que no iba a ser un lío y, a rato, encontrar a mi hija Keisi, de seis años, llorando en su habitación. “¿Por qué te vas a jugar tan lejos? ¿No podés conseguirle un trabajo a mamá y nos vamos todos juntos? Yo quiero que seas feliz jugando a la pelota… pero más cerca mío, papí”. “Papi se va a trabajar”, “vamos a hablar todos los días”, fueron algunas de las explicaciones que le dio a su hija. “Traté de decirle algo con algún regalo, abrazarla y mantener la compostura para no llorar. Pero no. Soy muy débil para eso. La abracé, me quedé ahí y y lloramos juntos un rato”.

“Jonas es mi hijo mayor” prosigue Oberman. “Tiene nueve. A él se lo comenté de otra forma, mientras caminábamos por Quilmes. Me sonrió y me contó que estuvo rezando para que yo siga jugando, me preguntó dónde quedaba India. Le contesté y siguió sin hablarme por un ratito. Después seguimos charlando como si nada. Pero el día de la partida, en el aeropuerto, hizo el click. Su papá se iba a jugar lejos y lloró, pero tuvo reflexiones, me dijo cosas que me llenaron el corazón. “Yo soy muy feliz de que juegues al fútbol, pero también me gusta que estemos juntos todo el día”.

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Oberman también deja en claro que a pesar de la tristeza, sus dos hijos estaban felices de verlo entusiasmado e ilusionado por hacer lo que más le gusta “Aunque ellos me van a extrañar. Tengo la suerte de tener una gran mujer a mi lado, una excelente madre que me da la tranquilidad de poder alejarme y saber que van a estar con ella. Y también sé que, de no ser porque encontró un trabajo que le gusta y la gratifica, sé que estaría acompañándome. Como lo hizo varias veces”. 

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Después del adiós. Me subí al vuelo. Buenos Aires-Madrid para el comienzo de la pretemporada para un nuevo desafío. Es una liga que tiene su tercer año, pero que va creciendo. El 11 de septiembre termina la primera parte en España y de ahí a la india para acomodarnos. Ya falta poco y arranca lo más lindo y universal que existe: El fútbol.

Así, Gustavo Oberman cerró la primera parte de su relato. A partir de hoy tendrá preparados capítulos llenos de experiencias que volcará día tras día, cuando los entrenamientos, las concentraciones y los partidos se lo permitan.

Fuente: Gustavo Oberman (Una aventura en la India)

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